La recopilación de datos biométricos no nos protege, nos vulnera

En Chile se ha vuelto cada vez más común el anuncio y la implementación de tecnologías biométricas, particularmente de reconocimiento facial, como medidas de seguridad para distintos fines, desde controlar el acceso a la tarifa rebajada en el metro de Valparaíso al control de los antecedentes penales en un centro comercial en Santiago y, más recientemente, en el plan Calle Segura para la vigilancia del espacio público. Esto es preocupante, pues los datos biométricos - huellas digitales, rostro, iris, ADN, etc.- son datos particularmente sensibles: a diferencia de otros datos personales, no hay forma de cambiarlos; por ello deben ser resguardados con especial cuidado y en situaciones muy específicas, pues si estos llegan a caer en las manos equivocadas, el daño es irreparable.

Perder control sobre los datos biométricos es perder control sobre el propio cuerpo.

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